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LA IMPLOSIÓN DEMOGRÁFICA

Desde los años 60, no pocos gobiernos a través del mundo han hecho del control demográfico una de sus prioridades. El resultado ha sido que por primera vez en la historia, la humanidad ha reducido deliberadamente su fertilidad. Como consecuencia, según las estadísticas de las Naciones Unidas (ONU), actualmente 61 países enfrentan el fenómeno que se conoce como "la fertilidad inferior al reemplazo". Ello quiere decir que la población de estos países eventualmente comenzará a disminuir. Las implicaciones de este fenómeno apenas empiezan a ser tomadas en consideración.

Uno de los principales aliados del movimiento en pro de la reducción de la fertilidad han sido los principales medios de comunicación social. Sin embargo, en Estados Unidos dichos medios han comenzado a informar sobre los problemas que enfrentan muchos países debido a esta reducción. Ello constituye principalmente una reacción a los cambios ocurridos en la forma de pensar de los expertos sobre asuntos de población.

Hace unos cuantos años, la ONU auspició una reunión de estos expertos en la cual varios demógrafos de distintas partes del mundo pusieron sobre aviso acerca de "la fertilidad inferior al reemplazo". La mayor parte de sus críticas surgieron de los problemas económicos relacionados con el envejecimiento de la población. En Italia surgió el temor de que este país, cuya tasa de fertilidad ha disminuido hasta alcanzar la cifra de 1,15 hijos por mujer, bien por debajo de la requerida tasa de 2,1, ya no podía encontrar suficientes trabajadores para echar adelante la economía italiana. Un informe relata que Italia tendrá que recurrir cada vez más al empleo de inmigrantes.

Está probado que a partir de 1960 la población ya no aumentó tanto y comenzó lo que se llegó a llamar "el invierno demográfico". "Los datos estadísticos disponibles jamás habían registrado unas cifras parecidas": una baja tasa de fecundidad prolongada provoca un principio de envejecimiento de la población que más tarde se acentúa, hasta que aquella cultura acaba por desaparecer. Los demógrafos consideran que el número de hijos por mujer necesario para el reemplazo generacional es de 2.11. Hoy en Europa sólo Irlanda roza ese umbral. España tiene el triste récord de mundial: 1.23 según los últimos datos registrados.

Jean-Claude Chesnais de Francia presentó un velado argumento moral cuando sugirió que "una sociedad no puede tener éxito sin la presencia de los niños." Francia cuenta hoy con 1,7 millones de jóvenes menos que en 1975. Una pérdida superior a la que sufrió durante la Gran Guerra de 1914 a 1918. Ahora el Gobierno ha recortado facilidades fiscales a las familias con hijos. Parece como si la sociedad estuviese ahora dominada por una población envejecida y conservadora. Sin embargo, no existe otra riqueza que las personas: cuando no hay gente, no hay futuro.

Cada nueva estimación del futuro de la población mundial supone una baja. Nicholas Eberstadt, investigador del Harvard Center for Population and Development Studies, advierte como afectaría la implosión demográfica a la experiencia familiar de muchos niños. Según sus estimaciones, la tasa de fecundidad (media del número de hijos que tendrá una mujer) ha bajado en las regiones desarrolladas de 1,7 a principios de los años noventa a 1,5; y, bajará al 1,4 en la otra década.

Esta disminución demográfica tendría repercusiones en la idea de familia, sobre la idea actual y correcta que todos tenemos. En Italia, dentro de dos generaciones, tres de cada cinco niños no conocerán hermanos, primos, tíos ni tías; sólo tendrán padres, abuelos y quizá bisabuelos. Según esto, menos del 5% de los niños italianos del futuro tendrán a la vez hermanos y primos. Esto sin entrar en la incidencia del divorcio: niños que nunca conocerán a uno de sus padres.

En España, se plantea el pensador Julián Marías: Por supuesto, no hay un número óptimo de hijos por familia: ello dependerá, entre otros muchos factores, del mismo vigor físico y moral de los padres, de los medios que posean, etc. Cada familia es un caso particular. Pero señala qué es lo que sucede ordinariamente, en las familias de varios hermanos.

Es más difícil que se les de sobreprotección, a veces en forma angustiosa; la presencia de varios hermanos alivia la carga de los padres; ellos mismos contribuyen al perfeccionamiento de los padres; hay ambiente predominantemente joven, abierto, en la familia; cuando llegan las dificultades conyugales, se procuran superar "por los hijos". La experiencia de los padres es mayor a medida que van llegando nuevos hijos: el primogénito suele presentar más problemas que todos los que le siguen. Además, o las matemáticas fallan o las energías de los padres se multiplican: un estudio llevado a cabo por el Dr. Huntington sobre antiguos alumnos de la Universidad de Yale, descubrió que los que lograron carreras más brillantes tenían, en promedio, triple número de hijos que los demás.

Como botón de muestra de los daños que a la larga produce una miope política demográfica tenemos el caso del Japón: los mayores de 65 años representan ahora el 16,7% de los 126 millones de japoneses, y son ya una población más numerosa que los jóvenes menores de 15 años. El desequilibrio tiende a acelerarse: para 2050, uno de cada tres japoneses estará jubilado; y el problema es quien los atenderá en un país de ancianos, aparte del evidente problema económico.

"En 1950, el 32% de la población mundial vivía en los países desarrollados del occidente, así como en Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. En la actualidad, ese porcentaje ha disminuido hasta alcanzar el 12%. En 1900, Europa tenía el 25% de la población mundial. Para el 2050, Europa tendrá solamente el 7%".España es uno de los casos más paradigmáticos. "El aborto está muy difundido en esa nación... [la cual] se encuentra en un declive moral... Las mujeres españolas tienen un promedio de 1,07 hijos, mucho menos del 2,1 que se necesita para mantener la población. Hoy España tiene 39,4 millones de habitantes, una cifra que comenzará a disminuir en las próximas décadas".

Luego de décadas de propaganda alarmista acerca de la "sobrepoblación" y de programas, apoyados por los gobiernos, para el "crecimiento cero de la población", la mayoría de los países europeos ya no se están reemplazando a sí mismos demográficamente. La Organización de Naciones Unidas (ONU) informa que 61 países, y toda Europa, están sufriendo una "fertilidad por debajo del nivel de reemplazo", es decir, por debajo del 2,1 ya mencionado. Los expertos predicen que esta cifra aumentará a unos 80 países para el año próximo del 2001.

Los expertos también predicen que, para el 2050, la población de Italia disminuirá en un 28%, o sea, 41 millones de habitantes menos. También predicen que la Unión Europea en su totalidad sufrirá una implosión de 18 millones de personas más que la que sufrirá Estados Unidos, cuya población todavía continúa creciendo gracias a la inmigración. Pero los problemas demográficos no sólo están afectando a Europa occidental. Los países ex-comunistas de Europa oriental tienen problemas demográficos aún peores. En un informe emitido recientemente por la Comisión Económica de la ONU para Europa, se predice que, para el 2050, los niveles de la población disminuirán en un 33% en los países ex-comunistas. El informe declara que los países de Europa oriental tienen las tasas de fertilidad más bajas del mundo. Las últimas cifras, de 1998, revelan que las mujeres tienen un promedio de 1,3 hijos en Europa oriental, comparado con el de 1,6 de Europa occidental.

Durante treinta años, si se oía hablar del problema demográfico, a casi nadie se le ocurría pensar en otra cosa que en la superpoblación. Pero esto ha resultado ser un mito que la realidad se está encargando de desmentir. Ahora la División de Población de la ONU está rectificando sus cálculos. En su informe bianual de la ONU (World Population Prospects: The 1996 Revision), pronostica que la población mundial disminuirá y que el descenso tendrá lugar en todas las zonas de la tierra. Incluso convocó a fines del pasado año una reunión de expertos en que, por primera vez, el problema era la baja de la fecundidad y el previsible descenso de la población. Pues la caída de la natalidad es universal.

En un artículo de su revista, el BID recuerda cómo una generación atrás, muchos demógrafos pensaban que América Latina y el Caribe se encaminaban a una catástrofe demográfica. A mediados de las década de los 60, la mujer latinoamericana tenía un promedio de hijos que causaba, según las siempre equivocadas lamentaciones ecológicas, una explosión demográfica que amenazaría la capacidad de muchos países para educar, alimentar y dar empleo a sus ciudadanos. Pero la crisis no ocurrió. Por el contrario, según las nuevas previsiones, la población mundial alcanzará un máximo de 9,400 millones de habitantes a mediados del siglo XXI, y después empezará a bajar.

Lograr una tasa de crecimiento, fue la meta que irresponsablemente fomentó el mundo industrializado, muy especialmente hacia el Tercer Mundo. Ahora esto causa alarma. Muchos países desarrollados se encuentran con sociedades desequilibradas, que serán incapaces de sostenerse, porque tienen un gran número de ancianos y les falta gente joven que trabaje. Señala el New York Times que este cambio afecta a todos los programas que usan fondos públicos (salud, educación, pensiones, defensa). El dato dramático es que no hay ningún país de Europa donde la población tenga niños suficientes para reemplazar a los padres cuando éstos mueran. El ejemplo más reciente es Italia, primera nación de la historia con el dudoso honor de tener más personas mayores de 60 años que jóvenes menores de 20. Este año Alemania, Grecia y España llegarán a la misma situación. Como afirma Jean Claude Chesnais, del Instituto Francés Demográfico, "Los gobiernos observan con preocupación que mientras sus propios pueblos están luchando por no desaparecer, la tendencia mundial es que las poblaciones de color en Africa, India y Asia, aún crecen. Europa es vieja y rígida, por eso se debilita".

Este es el verdadero daño que se ha dado en estas sociedades. No sólo económico, o invasión de inmigrantes... sino que son sociedades en las que se ha roto el concepto de familia. Una desaforada propaganda antinatalista ha socavado a la larga el concepto de familia. Ahora, según señala el New York Times (10-7-98), millones de hombres y mujeres jóvenes gozan de una prosperidad y libertad como nunca tuvieron antes y tienen cada vez menos niños. Y posponen o suprimen el matrimonio. Esto es índice de la disgregación de la familia, verdadera célula de la sociedad, que crea los valores de la solidaridad. La familia ha sufrido dramáticamente y cuando se destruye la familia, colapsa la sociedad.

LA IMPLOSIÓN DEMOGRÁFICA

Desde los años 60, no pocos gobiernos a través del mundo han hecho del control demográfico una de sus prioridades. El resultado ha sido que por primera vez en la historia, la humanidad ha reducido deliberadamente su fertilidad. Como consecuencia, según las estadísticas de las Naciones Unidas (ONU), actualmente 61 países enfrentan el fenómeno que se conoce como "la fertilidad inferior al reemplazo". Ello quiere decir que la población de estos países eventualmente comenzará a disminuir. Las implicaciones de este fenómeno apenas empiezan a ser tomadas en consideración.

Uno de los principales aliados del movimiento en pro de la reducción de la fertilidad han sido los principales medios de comunicación social. Sin embargo, en Estados Unidos dichos medios han comenzado a informar sobre los problemas que enfrentan muchos países debido a esta reducción. Ello constituye principalmente una reacción a los cambios ocurridos en la forma de pensar de los expertos sobre asuntos de población.

Hace unos cuantos años, la ONU auspició una reunión de estos expertos en la cual varios demógrafos de distintas partes del mundo pusieron sobre aviso acerca de "la fertilidad inferior al reemplazo". La mayor parte de sus críticas surgieron de los problemas económicos relacionados con el envejecimiento de la población. En Italia surgió el temor de que este país, cuya tasa de fertilidad ha disminuido hasta alcanzar la cifra de 1,15 hijos por mujer, bien por debajo de la requerida tasa de 2,1, ya no podía encontrar suficientes trabajadores para echar adelante la economía italiana. Un informe relata que Italia tendrá que recurrir cada vez más al empleo de inmigrantes.

Está probado que a partir de 1960 la población ya no aumentó tanto y comenzó lo que se llegó a llamar "el invierno demográfico". "Los datos estadísticos disponibles jamás habían registrado unas cifras parecidas": una baja tasa de fecundidad prolongada provoca un principio de envejecimiento de la población que más tarde se acentúa, hasta que aquella cultura acaba por desaparecer. Los demógrafos consideran que el número de hijos por mujer necesario para el reemplazo generacional es de 2.11. Hoy en Europa sólo Irlanda roza ese umbral. España tiene el triste récord de mundial: 1.23 según los últimos datos registrados.

Jean-Claude Chesnais de Francia presentó un velado argumento moral cuando sugirió que "una sociedad no puede tener éxito sin la presencia de los niños." Francia cuenta hoy con 1,7 millones de jóvenes menos que en 1975. Una pérdida superior a la que sufrió durante la Gran Guerra de 1914 a 1918. Ahora el Gobierno ha recortado facilidades fiscales a las familias con hijos. Parece como si la sociedad estuviese ahora dominada por una población envejecida y conservadora. Sin embargo, no existe otra riqueza que las personas: cuando no hay gente, no hay futuro.

Cada nueva estimación del futuro de la población mundial supone una baja. Nicholas Eberstadt, investigador del Harvard Center for Population and Development Studies, advierte como afectaría la implosión demográfica a la experiencia familiar de muchos niños. Según sus estimaciones, la tasa de fecundidad (media del número de hijos que tendrá una mujer) ha bajado en las regiones desarrolladas de 1,7 a principios de los años noventa a 1,5; y, bajará al 1,4 en la otra década.

Esta disminución demográfica tendría repercusiones en la idea de familia, sobre la idea actual y correcta que todos tenemos. En Italia, dentro de dos generaciones, tres de cada cinco niños no conocerán hermanos, primos, tíos ni tías; sólo tendrán padres, abuelos y quizá bisabuelos. Según esto, menos del 5% de los niños italianos del futuro tendrán a la vez hermanos y primos. Esto sin entrar en la incidencia del divorcio: niños que nunca conocerán a uno de sus padres.

En España, se plantea el pensador Julián Marías: Por supuesto, no hay un número óptimo de hijos por familia: ello dependerá, entre otros muchos factores, del mismo vigor físico y moral de los padres, de los medios que posean, etc. Cada familia es un caso particular. Pero señala qué es lo que sucede ordinariamente, en las familias de varios hermanos.

Es más difícil que se les de sobreprotección, a veces en forma angustiosa; la presencia de varios hermanos alivia la carga de los padres; ellos mismos contribuyen al perfeccionamiento de los padres; hay ambiente predominantemente joven, abierto, en la familia; cuando llegan las dificultades conyugales, se procuran superar "por los hijos". La experiencia de los padres es mayor a medida que van llegando nuevos hijos: el primogénito suele presentar más problemas que todos los que le siguen. Además, o las matemáticas fallan o las energías de los padres se multiplican: un estudio llevado a cabo por el Dr. Huntington sobre antiguos alumnos de la Universidad de Yale, descubrió que los que lograron carreras más brillantes tenían, en promedio, triple número de hijos que los demás.

Como botón de muestra de los daños que a la larga produce una miope política demográfica tenemos el caso del Japón: los mayores de 65 años representan ahora el 16,7% de los 126 millones de japoneses, y son ya una población más numerosa que los jóvenes menores de 15 años. El desequilibrio tiende a acelerarse: para 2050, uno de cada tres japoneses estará jubilado; y el problema es quien los atenderá en un país de ancianos, aparte del evidente problema económico.

"En 1950, el 32% de la población mundial vivía en los países desarrollados del occidente, así como en Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. En la actualidad, ese porcentaje ha disminuido hasta alcanzar el 12%. En 1900, Europa tenía el 25% de la población mundial. Para el 2050, Europa tendrá solamente el 7%".España es uno de los casos más paradigmáticos. "El aborto está muy difundido en esa nación... [la cual] se encuentra en un declive moral... Las mujeres españolas tienen un promedio de 1,07 hijos, mucho menos del 2,1 que se necesita para mantener la población. Hoy España tiene 39,4 millones de habitantes, una cifra que comenzará a disminuir en las próximas décadas".

Luego de décadas de propaganda alarmista acerca de la "sobrepoblación" y de programas, apoyados por los gobiernos, para el "crecimiento cero de la población", la mayoría de los países europeos ya no se están reemplazando a sí mismos demográficamente. La Organización de Naciones Unidas (ONU) informa que 61 países, y toda Europa, están sufriendo una "fertilidad por debajo del nivel de reemplazo", es decir, por debajo del 2,1 ya mencionado. Los expertos predicen que esta cifra aumentará a unos 80 países para el año próximo del 2001.

Los expertos también predicen que, para el 2050, la población de Italia disminuirá en un 28%, o sea, 41 millones de habitantes menos. También predicen que la Unión Europea en su totalidad sufrirá una implosión de 18 millones de personas más que la que sufrirá Estados Unidos, cuya población todavía continúa creciendo gracias a la inmigración. Pero los problemas demográficos no sólo están afectando a Europa occidental. Los países ex-comunistas de Europa oriental tienen problemas demográficos aún peores. En un informe emitido recientemente por la Comisión Económica de la ONU para Europa, se predice que, para el 2050, los niveles de la población disminuirán en un 33% en los países ex-comunistas. El informe declara que los países de Europa oriental tienen las tasas de fertilidad más bajas del mundo. Las últimas cifras, de 1998, revelan que las mujeres tienen un promedio de 1,3 hijos en Europa oriental, comparado con el de 1,6 de Europa occidental.

Durante treinta años, si se oía hablar del problema demográfico, a casi nadie se le ocurría pensar en otra cosa que en la superpoblación. Pero esto ha resultado ser un mito que la realidad se está encargando de desmentir. Ahora la División de Población de la ONU está rectificando sus cálculos. En su informe bianual de la ONU (World Population Prospects: The 1996 Revision), pronostica que la población mundial disminuirá y que el descenso tendrá lugar en todas las zonas de la tierra. Incluso convocó a fines del pasado año una reunión de expertos en que, por primera vez, el problema era la baja de la fecundidad y el previsible descenso de la población. Pues la caída de la natalidad es universal.

En un artículo de su revista, el BID recuerda cómo una generación atrás, muchos demógrafos pensaban que América Latina y el Caribe se encaminaban a una catástrofe demográfica. A mediados de las década de los 60, la mujer latinoamericana tenía un promedio de hijos que causaba, según las siempre equivocadas lamentaciones ecológicas, una explosión demográfica que amenazaría la capacidad de muchos países para educar, alimentar y dar empleo a sus ciudadanos. Pero la crisis no ocurrió. Por el contrario, según las nuevas previsiones, la población mundial alcanzará un máximo de 9,400 millones de habitantes a mediados del siglo XXI, y después empezará a bajar.

Lograr una tasa de crecimiento, fue la meta que irresponsablemente fomentó el mundo industrializado, muy especialmente hacia el Tercer Mundo. Ahora esto causa alarma. Muchos países desarrollados se encuentran con sociedades desequilibradas, que serán incapaces de sostenerse, porque tienen un gran número de ancianos y les falta gente joven que trabaje. Señala el New York Times que este cambio afecta a todos los programas que usan fondos públicos (salud, educación, pensiones, defensa). El dato dramático es que no hay ningún país de Europa donde la población tenga niños suficientes para reemplazar a los padres cuando éstos mueran. El ejemplo más reciente es Italia, primera nación de la historia con el dudoso honor de tener más personas mayores de 60 años que jóvenes menores de 20. Este año Alemania, Grecia y España llegarán a la misma situación. Como afirma Jean Claude Chesnais, del Instituto Francés Demográfico, "Los gobiernos observan con preocupación que mientras sus propios pueblos están luchando por no desaparecer, la tendencia mundial es que las poblaciones de color en Africa, India y Asia, aún crecen. Europa es vieja y rígida, por eso se debilita".

Este es el verdadero daño que se ha dado en estas sociedades. No sólo económico, o invasión de inmigrantes... sino que son sociedades en las que se ha roto el concepto de familia. Una desaforada propaganda antinatalista ha socavado a la larga el concepto de familia. Ahora, según señala el New York Times (10-7-98), millones de hombres y mujeres jóvenes gozan de una prosperidad y libertad como nunca tuvieron antes y tienen cada vez menos niños. Y posponen o suprimen el matrimonio. Esto es índice de la disgregación de la familia, verdadera célula de la sociedad, que crea los valores de la solidaridad. La familia ha sufrido dramáticamente y cuando se destruye la familia, colapsa la sociedad.

 

 

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