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EL ABORTO, EL CÁNCER DE MAMA Y LA PÍLDORA ANTICONCEPTIVA

1. El cáncer de mama es el cáncer que más afecta a las mujeres en todo el mundo y la causa más común de muerte de cáncer entre las mujeres estadounidenses entre las edades de 20 a 59 años.

2. En Estados Unidos, a más de 175.000 mujeres se les diagnostica cáncer de mama cada año y más de 43.000 mueren por esta causa.

3. Tanto el aborto provocado como los anticonceptivos orales, especialmente durante la juventud, aumentan significativamente el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de mama.

4. Estados Unidos tiene uno de los índices más elevados del mundo en cuanto al uso de los anticonceptivos orales, especialmente en mujeres jóvenes.

5. Los riesgos de cáncer de mama a causa del aborto y del uso de anticonceptivos hormonales actúan independientemente los unos de los otros.

6. Dichos riesgos también se fortalecen mutuamente y tienen un efecto acumulativo si se combinan con otros factores de riesgo, como un historial de cáncer de mama en la familia, la nuliparidad (el nunca haber dado a luz), la menopausia tardía, la menstruación temprana, el dar a luz por primera vez tarde en la vida fértil, el haber tenido antes cáncer de mama, etc.

7. El índice de cáncer de mama en Estados Unidos ya está aumentando, y los factores mencionados probablemente darán como resultado aumentos más elevados en la medida en que el período de latencia (el tiempo que le toma al cáncer desarrollarse) culmina en estas mujeres.

8. Los cálculos que se basan en los estudios disponibles señalan que el aborto provocado puede dar como resultado más de 46.800 nuevos casos de cáncer de mama en Estados Unidos al año, y aún más casos debido al uso de los anticonceptivos hormonales.

El cáncer de mama en Estados Unidos es más frecuente en mujeres negras jóvenes que en las blancas de la misma edad. Es también la segunda causa de muerte por cáncer (después del cáncer del pulmón) entre las mujeres negras. Ello puede ser una consecuencia del uso más extenso de los anticonceptivos hormonales (como la Depo-Provera) y/o de una mayor frecuencia del aborto en las mujeres jóvenes de color. Las mujeres negras que desarrollan el cáncer de mama en general sufren un cáncer más agresivo, lo cual da como resultado que se reduzca su expectativa de vida.

Los estudios sobre un tema en particular se unifican en un conjunto de conclusiones por medio de un proceso que se llama "meta-análisis". El más meticuloso y completo meta-análisis hasta la fecha sobre la relación del cáncer de mama con el aborto provocado fue realizado por Joel Brind, PhD, en 1996. Brind concluyó que las mujeres que se practican un aborto antes de su primer embarazo completo tienen un 50% de aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama, mientras que en las que se lo practicaron después de ese embarazo el aumento de dicho riesgo fue del 30%.

El estudio realizado por Janet Daling en 1994 arrojó que las mujeres menores de 18 años, que se habían practicado un aborto, experimentaron un 150% de aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Este riesgo aumentó a un 800% si la mujer tuvo el aborto entre la novena y la vigésima cuarta semana del embarazo.

Al comparar el riesgo de muerte materna del parto con el del aborto, si tenemos en cuenta el aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama y de suicidio debido al aborto, así como la disminución del riesgo de desarrollar cáncer del ovario gracias a llevar a cabo el embarazo completo (es decir, que culmina en el parto), nos damos cuenta que el aborto es mucho más peligroso, a largo plazo, para la madre, que el embarazo que culmina en el parto.

Las mujeres que tienen un historial de cáncer de mama en su familia y que se han practicado un aborto corren un riesgo bastante elevado de desarrollar este cáncer. El estudio realizado por Andrieu et al en 1994 arrojó que el riesgo de desarrollar cáncer de mama, por parte de las mujeres que tienen un historial familiar de este cáncer y que se han practicado dos o más abortos, aumenta en un 600% en comparación con el resto de la población. El estudio realizado por Daling et al en 1994 observó que el riesgo de desarrollar cáncer de mama, por parte de las mujeres que se han practicado un aborto antes de cumplir los 18 años y que tienen un historial de este cáncer, aumenta infinitamente en comparación con las mujeres jóvenes que tienen un historial en su familia de este cáncer, pero que no se han practicado un aborto. Este estudio también observó que el riesgo de desarrollar cáncer de mama, por parte de las mujeres que tenían 30 ó más años de edad cuando se practicaron el aborto y que tenían un historial de cáncer de mama en su familia, aumentó en un 270%.

Si una mujer acostumbra a tomar la píldora anticonceptiva antes de que nazca su primer hijo, su riesgo de desarrollar cáncer de mama aumentará en por lo menos un 40%. Si la toma durante los cuatro años anteriores a su primer bebé, el aumento de ese riesgo será de un 72%.

Las mujeres que tomaron la píldora temprano en su vida fértil y que desarrollan el cáncer de mama desarrollan este cáncer de forma más agresiva y tienen una peor prognosis.

Los estudios disponibles sobre las mujeres que usaron DMPA (Depo-Provera) durante dos o más años antes de cumplir los 25 arrojan un aumento del 190% en el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Las mujeres jóvenes de color de Estados Unidos corren un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama, ya que usan la Depo-Provera con más frecuencia que las blancas.

Las píldoras anticonceptivas disminuyen el riesgo de desarrollar cáncer del ovario, pero aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de mama, de la cerviz y del hígado. Se calcula que en Estados Unidos tendrán lugar, cada año, de 40 mil a 80 mil casos adicionales de cáncer cuando se tome en cuenta el efecto acumulativo del uso de los anticonceptivos orales en todos los tipos de cáncer.

Un resumen de los estudios que examinan el efecto de los anticonceptivos orales en el cáncer cervical de carácter invasor arroja los siguientes porcentajes de aumento en el riesgo de desarrollarlo: para cualquier uso (30%); para el uso a largo plazo (62%); para el uso antes de los 25 años de edad (65%); y para el uso antes de los 20 años de edad (80%).

La prestigiosa revista de medicina Journal of the American Medical Association (JAMA) informó recientemente que la píldora anticonceptiva aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama en ciertos grupos de mujeres. Este informe de JAMA confirma que la píldora anticonceptiva es peligrosa para la salud femenina.

En conclusión: es un químico que altera el funcionamiento natural del cuerpo de la mujer y tiene graves riesgos para la salud. Esta confesión implica que es probable que el alarmante índice de cáncer de mama en años recientes, entre las mujeres de 50 ó más años de edad, esté relacionado con el uso temprano y muy difundido que tuvo la píldora anticonceptiva en los años 60 y 70.

Los investigadores estudiaron 6,150 mujeres para ver si el uso de la píldora anticonceptiva les había aumentado el riesgo de cáncer de mama. Los investigadores concluyeron que "estos resultados sugieren que las mujeres que han usado las primeras fórmulas de los anticonceptivos orales y que también tienen un familiar de primer grado con cáncer de mama pueden tener un riesgo particular de contraer cáncer de mama".

Los investigadores actuaron con cautela al señalar que los elevados niveles de riesgo eran más pronunciados en las mujeres que usaron la píldora anticonceptiva que fue fabricada antes de 1975. Esta píldora tenía dosis más altas de estrógeno y progestina (hormonas) que la píldora actual.

De hecho, los mismos investigadores señalaron que se necesitan más estudios acerca de los riesgos de cáncer relacionados con la píldora hoy; una forma "elegante" de decir "no sabemos cuánto riesgo implica el uso de la píldora".

El estudio también arrojó que "los resultados que hemos visto en las familias de más alto riesgo sugieren que las mujeres que tienen una elevada predisposición genética pueden tener un riesgo muy alto de contraer el cáncer de mama si usan los anticonceptivos orales". Un editorial de la JAMA dijo que no estaba claro si el riesgo de cáncer de mama estaba vinculado solamente a las píldoras fabricadas antes de 1975. Y es que las mujeres que participaron en el estudio y cuya edad promedio era de 43 años pueden ser muy jóvenes todavía para desarrollar el cáncer de mama.

De manera que, por ahora, la evidencia es clara: si hay un historial de cáncer de mama en la familia, el riesgo para una mujer de contraer este cáncer aumenta, si usó la píldora anticonceptiva antes de 1975, y puede aún tener un riesgo más elevado si todavía está tomando la píldora. La píldora anticonceptiva aumenta ese riesgo.

Según las investigaciones del Dr. Kahlenborn (correspondencias publicadas – 12 de julio 1998) las píldoras anticonceptivas tradicionales producen abortos precoces periódicamente: “…la píldora anticonceptiva oral por implicación disminua la probalidad de implantación del embrión, o, dicho de otra manera, aumenta la probabilidad de producir un aborto temprano. No obstante que comúnmente es imposible de establecer exactamente cuantas veces una píldora anticonceptiva oral produce un aborto temprano, una estimación basada en frecuencia comparativa de implantación de la literatura in-vitrio estima que la píldora anticonceptiva oral causa por lo menos un aborto por cada año que una mujer la está ingiriendo. La evidencia común también indica que Norplant y Depo-Provera, ambos anticonceptivos de larga duración, son abortivos…”

 

 

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