Cada mujer es la portadora de la plenitud de su vida y tiene la fuerza de alumbrar por sí misma a sus hijos. ¡Y es el padre quien debe recibirlos!...

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Protección desde el momento que nacen 

En el marco de la semana dedicada a la protección de niñas y niños la organización por la humanización del parto y el nacimiento Primal envió un comunicado en el que llaman a poner atención al momento mismo del nacimiento de niñas y niños. “¿Será alguien capaz de creer que una personita recién nacida no siente ni percibe todo lo que le rodea? ¿Quién habrá implantado este régimen tan desgarrador, tan violento y tan deshumanizado para recibir a las personas que más queremos en el mundo?” se pregunta la organización Primal, entidad sin fines de lucro promotora de la campaña permanente por la humanización del parto y el nacimiento en Costa Rica e integrante de la Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento.

Rebecca Turecky, partera e integrante de Primal, declaró que “la mujer y su bebé forman una unidad; todo le que le afecte a ella le traerá consecuencias a su bebé. El maltrato recibido por las mujeres que van a parir a los hospitales afecta directamente a su bebé”. Además, la forma traumática en que las niñas y niños llegan a este mundo tiene repercusiones para toda su vida y para toda la sociedad: “existen estudios que vinculan el sufrimiento y maltrato en el nacimiento con una posible tendencia a la drogadicción, la violencia y hasta el suicidio” enfatizó.


Las organizadoras de esta campaña aseguran que el panorama de los nacimientos en Costa Rica es tétrico: las niñas y niños deberían tener derecho a llegar a un entorno agradable, alrededor de las personas que les quieren y les esperan. “Actualmente, sucede todo lo contrario: bebés separados de sus mamás y de sus seres queridos, recibidos por personas totalmente extrañas que no establecen ningún tipo de vinculo afectivo, sometidos a rutinas de limpieza, gotas en los ojos, frío, luz directa, vacunas y soledad durante horas” y esto, según Gabriela Cob, psicóloga y coordinadora de la campaña, “en el mejor de los casos, ya que la irracionalidad de la institución médica lleva a la aplicación de innumerables ‘procedimientos’ que van en detrimento de la madre y su bebé” (ver lista al final).

Las posiciones que asume la madre durante el trabajo de parto, así como en el parto mismo, le permitirán al bebé ir descendiendo activamente por el canal vaginal y de esta manera asumir protagonismo en su propio nacimiento; si por el contrario a la madre se le obliga a permanecer acostada le imposibilita al bebé salir de manera adecuada, ayudado tanto por el esfuerzo de su mamá como por la fuerza de gravedad. La litotomía (así llamada a la posición acostada de la mujer) hace necesario intervenciones dolorosas y hasta peligrosas para las mamás y para sus bebés como fórceps, jalarle hacia afuera apenas sale su cabecita e, incluso, la “maniobra de Kristeller” (presionar el útero de la madre hacia afuera) prohibida ya en el sistema de salud.

La utilización de anestesia, analgésicos y epidurales deprimen el sistema respiratorio causándole problemas como falta de oxígeno y esto puede traer consecuencias tanto a corto como a largo plazo. También la droga para estimular las contracciones, pitocín, causa problemas en la respiración y ritmo cardíaco de los y las bebés.

El maltrato que recibe la madre en los servicios hospitalarios, así como la falta de control en su proceso del parto hace a las mujeres más susceptibles a experimentar una depresión posparto eso trae como consecuencia que el vínculo con su bebé se vea afectado y no pueda establecerse de manera positiva, esto provoca mucho sufrimiento a los niños y niñas que no entienden porque son rechazados así como por las mujeres que les cuesta mucho sobreponerse ante un episodio de estos.

En el caso de bebés en cuidados intensivos el uso de incubadoras, sondas para alimentarle y para respirar no permiten el necesario y vital contacto humano que ya ha demostrado en la experiencia de madres canguro que los y las bebés se recuperan de una situación de delicado estado de salud de manera más rápida estando en contacto piel a piel y con lactancia materna.
La organización Primal asegura que hay alternativas a toda esta problemática. “Para cambiar la forma de vivir hay que cambiar la forma de nacer y eso es posible en Costa Rica. El parto en casa, o en lugares especiales(casas de parto o maternidades), respetando el proceso de cada mujer y cada bebé y no sometiéndolos a arbitrarias rutinas y normas hospitalarias” es una manera, aseguran, de orientar la atención del embarazo, parto y posparto a formas más humanizadas. Gabriela Cob aseguró también que “cada parto tiene su tiempo, su particularidad y su magia y la mayoría de las veces el personal de salud pierde esa perspectiva”. “Para proteger a la niñez es indispensable encarar el tema de la humanización del parto” finalizaron las organizadoras de la campaña.

Procedimientos hospitalarios
La mayoría de estos procedimientos se aplican a todos los bebés que nacen en hospitales. Muchos de ellos son riesgosos, molestos e innecesarios para la madre y su bebé

  • Posición de la madre acostada al parir
  • Fórceps
  • Aplicación de pitocín en el suero
  • Utilización de anestesia, analgésicos y otras drogas
  • Amputación temprana del cordón
  • Rutina de limpieza
  • Ambiente frío, extraño, luminoso y alejado de la mamá y sus seres queridos.
Más información: Gabriela Cob, 282 2359, primal@cosmovisiones.com


 

 

 

 

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